Los grandes electrodomésticos requieren una preparación especial cuando llega el momento de cambiar de vivienda. No basta con desenchufarlos y subirlos al vehículo. El frigorífico, la lavadora y el lavavajillas contienen agua, conexiones y componentes que pueden sufrir daños si no se manipulan correctamente.
La planificación es especialmente importante porque algunas tareas deben realizarse unas horas antes de comenzar el traslado. Vaciar el electrodoméstico, limpiar su interior o asegurar determinadas piezas lleva algo de tiempo, así que mejor ir sobre seguro.
Además, debido a su peso y dimensiones, estos aparatos deben moverse con cuidado para evitar golpes y daños en paredes, puertas y suelos. Prepararlos con tiempo facilita el transporte y permite instalarlos con mayor rapidez una vez que llegan a la nueva vivienda.
¿Hay que apagar el frigorífico antes de una mudanza?
Una de las dudas habituales al organizar una mudanza con frigorífico es qué hacer durante las horas previas al traslado. Siempre hay que apagar el frigorífico antes de una mudanza para poder transportarlo vacío, limpio, descongelado y sin restos de agua.
Lo primero es retirar todos los alimentos. Conviene planificar las compras durante los días anteriores para reducir al máximo el contenido del frigorífico y del congelador. Los productos que queden pueden trasladarse en neveras portátiles o bolsas térmicas cuando la distancia entre ambas viviendas lo permita.
Después hay que desconectar el frigorífico con suficiente antelación. Si el aparato genera hielo o escarcha, necesitará tiempo para descongelarse por completo. Se pueden colocar toallas en la parte inferior para recoger el agua y evitar que llegue al suelo.
Una vez descongelado, es recomendable limpiar y secar el interior. La humedad acumulada puede generar malos olores si el frigorífico permanece varias horas cerrado y desconectado.
Las bandejas, cajones y otros componentes extraíbles también necesitan atención. Dependiendo del modelo, pueden retirarse y embalarse por separado. Otra posibilidad es fijarlos correctamente para impedir que se desplacen durante el transporte.
Las puertas también deben quedar aseguradas. Se pueden utilizar cintas o sistemas de sujeción que no dañen el acabado exterior. El cable eléctrico debe recogerse para evitar que quede arrastrando o pueda provocar un tropiezo.
Durante el traslado, siempre que sea posible, el frigorífico debe mantenerse en posición vertical, algo especialmente importante si la orografía de la ciudad no conserva zonas llanas en todos los sitios.
Algunas ciudades presentan barrios con calles inclinadas, lo que exige una especial atención. En nuestro servicio de mudanzas en Barcelona, actuamos siempre adaptándonos a las características de la calle para garantizar el máximo cuidado de tus electrodomésticos.
¿Cuándo enchufar el frigorífico tras la mudanza?
Saber cuándo enchufar el frigorífico tras la mudanza es tan importante como prepararlo correctamente antes de salir. Al llegar a la nueva vivienda no conviene conectarlo inmediatamente.
El motivo está relacionado con el funcionamiento interno del aparato. Durante el traslado pueden desplazarse los fluidos del circuito de refrigeración y el aceite del compresor. Dejar el frigorífico en reposo permite que estos componentes vuelvan a estabilizarse.
El tiempo necesario dependerá del modelo y, especialmente, de cómo haya sido transportado. Por este motivo, lo más adecuado es consultar las instrucciones del fabricante. Si se ha mantenido completamente vertical durante todo el traslado, el periodo de espera puede ser menor. Si ha sido necesario inclinarlo considerablemente o transportarlo tumbado, puede necesitar más tiempo antes de volver a conectarlo.
Por tanto, en una mudanza con frigorífico es recomendable conocer previamente las indicaciones específicas del electrodoméstico. Si no se conserva el manual, normalmente es posible localizar las instrucciones del modelo en la página web de su fabricante.
Cuando haya transcurrido el periodo recomendado de reposo, puede enchufarse. Aun así, habrá que esperar a que alcance la temperatura adecuada antes de volver a introducir los alimentos.
Cómo preparar la lavadora para una mudanza: consejos y recomendaciones
La lavadora presenta un problema diferente. Aunque no esté funcionando, puede conservar agua en las tuberías y conductos interiores. Por eso, saber cómo preparar la lavadora para una mudanza ayuda a evitar fugas durante el transporte y posibles daños en el propio electrodoméstico.
El primer paso es desconectarla de la corriente eléctrica. A continuación, hay que cerrar la llave de entrada de agua y desconectar la manguera. Conviene tener cerca un recipiente y algunas toallas, ya que es posible que salga agua acumulada.
También debe vaciarse el agua que pueda permanecer en el interior. Muchos modelos disponen de un filtro de drenaje en la zona inferior. Antes de manipularlo es recomendable consultar las instrucciones del fabricante para conocer el procedimiento correspondiente.
Otro elemento importante es el tambor. Las lavadoras suelen incorporar tornillos o pernos de transporte que permiten inmovilizarlo durante un traslado. Son unas piezas que normalmente se retiran al instalar el electrodoméstico por primera vez y que conviene conservar precisamente para futuras mudanzas.
Si todavía se dispone de ellos, deben colocarse siguiendo las instrucciones del fabricante. Un tambor que se mueve libremente durante el transporte puede ejercer fuerzas sobre componentes internos y provocar averías.
Otra cuestión que hay que tener presente es cómo embalar una lavadora para hacer la mudanza. Una vez desconectada y completamente seca, pueden protegerse las esquinas y la superficie exterior con mantas de mudanza, cartón u otros materiales acolchados. Después, la protección puede fijarse sin colocar adhesivos directamente sobre acabados delicados.
Las mangueras y el cable deben quedar recogidos y sujetos. De esta manera no arrastrarán por el suelo ni dificultarán el desplazamiento del aparato.
En cuanto a cómo transportar una lavadora en una mudanza, lo recomendable es mantenerla en posición vertical y evitar golpes o inclinaciones innecesarias. Debido a su peso, es aconsejable utilizar medios adecuados para moverla y contar con varias personas cuando sea necesario.
Hay que tener especial cuidado en escaleras, rampas y desniveles. Intentar levantar una lavadora sin el equipo o la ayuda adecuados aumenta el riesgo de lesiones y también de daños en el electrodoméstico.
En una mudanza, ¿cómo se transporta un lavavajillas?
La preparación de un lavavajillas comparte algunos pasos con la de una lavadora. En ambos casos existen conexiones de agua que deben desconectarse y conductos donde puede quedar líquido acumulado.
Antes de una mudanza con lavavajillas, hay que vaciar completamente el aparato. No deben quedar platos, cubiertos ni utensilios en su interior. También es recomendable retirar las cestas o asegurarlas para impedir que se desplacen durante el transporte.
Después se desconecta el suministro eléctrico y se cierra la entrada de agua. Las mangueras deben retirarse siguiendo las instrucciones correspondientes al modelo. Como puede quedar agua en ellas, conviene disponer de un recipiente para recogerla.
Pero vayamos al meollo de la cuestión: en una mudanza, ¿cómo se transporta un lavavajillas? Pues, una vez desconectado y seco, manteniéndolo en posición vertical, con las puertas cerradas y bien aseguradas para que no se abran mientras se mueve.
Si se trata de un lavavajillas integrado, primero habrá que desmontar los elementos que lo fijan al mueble. Este proceso debe realizarse con cuidado para no dañar ni el electrodoméstico ni el mobiliario de la cocina. Las conexiones también tienen que quedar completamente liberadas antes de intentar extraerlo de su hueco.
Para proteger el exterior pueden emplearse mantas y materiales acolchados. Las esquinas son especialmente vulnerables a los golpes durante el paso por puertas y pasillos.
